Las máscaras de Egeo

Por: Alma Brutau

Bautizado como Hernán Eugenio López Marmolejo, Egeo nació en Cali, ciudad de Colombia, en 1961; artista plástico de vocación, se caracterizó por experimentar con diferentes materiales valorados de segunda clase, elementos rústicos que abundan en el ambiente citadino, considerados basura o desecho, cobraron nuevo valor en sus obras. Egeo recolectó durante toda su vida los ítems que encontraba en sus derivas para incluirlos en sus cuadros y esculturas, algunas veces, interviniendo sus creaciones ya terminadas para añadirle un nuevo accesorio.

Sin título, de la serie Carnavalesca

El término “basura” está estrechamente relacionado con la propiedad, nos hacemos responsables de nuestras posesiones porque están bajo nuestra potestad. Cuando dejamos de hacernos cargo de algo que nos pertenece, esto se vuelve basura para el entorno, un ganchito para el pelo tirado en la calle o una tapa restante de un salero de plástico, no hacen parte de los bienes públicos, son un bien privado sin dueño. Egeo se apropió de estos objetos que llamaron su atención, previamente rechazados por alguien más. Como si se tratara de un tesoro, adoptó estos desechos para darles una nueva oportunidad, reinsertándolos en un sistema que los había considerado obsoletos con anterioridad.

El sistema humano se ha nutrido de la cosificación y el utilitarismo de los seres vivos y del ambiente por siglos, premiando la violencia como método de defensa por excelencia. Egeo compartía los ideales franciscanos y como él, llevaba una vida austera a consciencia, ayudaba a las personas y animales necesitados, siempre que podía velaba por los indefensos, siendo recordado por quienes lo conocieron, como un ser humano de gran corazón y generosidad.

Pacha mama

Por tal motivo, Hernán llevó un estilo de vida muy diferente a los demás artistas, sin lujos ni vanidades, acompañado de su humildad, trabajó en oficios varios; su rutina incluía caminar en el parque, visitar a sus vecinos e ir a misa, vendió pocas obras y se rehusó a hacer por satisfacer el gusto de los demás. El arte era su escape, un lugar donde podía explotar su verdadero ser y plasmar su personalidad sin mesura; en su taller podía ser libremente porque ahí nadie lo estaba juzgando.

¿Qué es la belleza para cada quién? Eso es tan íntimo que no podría resolverse, pero lo bello guía nuestra intuición, entonces ¿hacía qué sentimos atracción?

La identidad que cada persona desarrolla en su intimidad, busca salir a la luz con la expresión artística; ya sea con el maquillaje, la vestimenta, una imagen recreada o compuesta, una canción, etcétera, cada gesto es una declaración. Esa expresión artística es una materialización de una idea interna, se da luz a algo antes oculto.

Igual que parir, sale de adentro algo que me muestra como soy yo, el artista puede verse en el cuerpo de la obra como un otro que es el mismo. Como consecuencia, ver materializados esos rasgos de la intimidad que hacen único a cada ser, le permite distinguirse como individuo y reconocerse.

Egeo retrata la doble moral de una sociedad hipócrita, que esconde sus deseos y su verdadera forma, debajo de una máscara que se usa para mantener una apariencia normal, aceptable públicamente. Esa dualidad la vemos representada en la otredad que se manifiesta constantemente en sus escenas, dos figuras bailando, el adentro y afuera de los espacios, o con dobles caras viviendo en una misma cabeza, entre otros símbolos, como un baúl con candado que aparece recurrentemente en sus cuadros.

El vals

Sus obras son una sátira a la sociedad y sus máscaras, que, como prendas de vestir, se quitan y se ponen según el clima, el ánimo y la ocasión.

Este artista, Hernán Eugenio López, abordó desde temas tan profundos y delicados como la personalidad múltiple o el desplazamiento forzado, hasta temas superficiales y graciosos como el chisme o la fiesta, representándolos igualmente interesantes, tratándolos con igual importancia; canciones en inglés, envolturas de gaseosas, botellas plásticas, bisutería, alambre, plumas, porcelanicrone, ojos dibujados con un bolígrafo, vestidos extravagantes, cuerpos danzantes y ligeros, espejos rotos y encaje, son algunos de los ingredientes que componen el estilo ecléctico de Egeo.

El sistema normaliza a través de las instituciones, lo que se entiende por bello, determinando los cánones ideales a seguir. Los modelos de rol se vuelven una guía que el sistema constantemente envía para transmitir un mensaje, “esto es lo correcto”. Quienes no encajan en esta norma, son rechazados por la sociedad. Hoy en día, este hecho va cambiando y somos testigos de las diferentes expresiones que se logran de la identidad individual, sin embargo, aún sigue siendo un peligro mortal expresarse por fuera de lo que es considerado normal, incluso en países como Rusia la homosexualidad es un delito.

Matrix

La belleza no se encuentra en un canon porque la belleza tiene identidad propia, es única en cada forma que se manifiesta, en la vida, el cosmos, los átomos… no se puede resumir en un estándar. Al restringir el comportamiento a un canon, se fuerza al gusto como un mecanismo de adaptación social en muchas ocasiones, generando prejuicios en la razón. Lo raro da miedo.

Los concursos de belleza han premiado a las mujeres más bellas, discriminando a un sin número de participantes que no son candidatas aptas para participar según los estándares dictaminados; altura, peso, color de piel, tipo de pelo, sexualidad, marcas de nacimiento o tatuajes, son revisados con detenimiento antes que el jurado tome un veredicto. Cabe aclarar que aunque la ganadora se lleve el título de la mujer más bella, no es ella una representante de la belleza, se ha vuelto una imagen oficial de lo que el sistema entiende por una mujer bella.

Concurso

Curiosamente se ridiculizan a las reinas de belleza y querer imitarlas suele ser motivo de burla, se cosifica la figura de mujer seductora, para poder maltratarla, criticarla, desearla, envidiarla, odiarla o admirarla. Mujeres trans, drag Queens, divas, bailarinas, todas ellas son centro de atención de miradas y de juicios, eso no las desconcentra de su principal objetivo, expresar con su cuerpo, su identidad y trascender con la imagen.

Fashion in

Trabajar la imagen suele relacionarse con la superficialidad, Egeo construye capas que dejan ver lo plástico dándole un cuerpo a esa superficialidad de la imagen, dejando entre ver la emoción que despierta esta dimensión visual, la atracción que el cerebro siente por las texturas, matices, colores, detalles, formas y contrastes que se presentan en el mundo circundante.

Las máscaras de Egeo, son una alegoría a la contradicción humana, visibilizan cómo la sociedad ha demostrado que le gustan cosas que luego niega rotundamente, tal vez por esto el mundo del arte le cerró las puertas en el pasado a este artista adelantado a su época; debido al contexto en el que se encontraba y las circunstancias, no pudo vivir plenamente del arte, sin embargo nunca se detuvo y dejó un legado que hoy refleja los valores de toda una comunidad, la que busca aceptar las diversas identidades y no la copia de un modelo que se repite.

Cali, 2020

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