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"Frente"

En la sala de exposiciones temporales del Museo Nacional de Colombia, se exhibe desde el 11 de Julio al 13 de Octubre 2013 la muestra Dioses, mitos y religión de la antigua Grecia curada en Francia “exclusivamente para el Museo Nacional, como respuesta a una solicitud que la institución colombiana presentó al Museo del Louvre” la cual se compone de 94 piezas entre Ánforas, Crateras, y Lecitos de diferentes periodos históricos combinados, como una exquisita sopa de cultura occidental. La exposición “organizada en tres grandes secciones: El panteón griego, La religión en la ciudad, La religión y la esfera privadada cuenta de manera general con la idea propuesta, es apariencia, una imagen común de la mitología griega, nada que no se pueda leer en internet, ver en películas o en videojuegos que explotan hasta la saciedad los rasgos más característicos de la “religión” olímpica. Igual, como sea que las hayan presentado, se agradece la muestra al equipo curatorial que vive en otro lado y adapta como una forma universal sin importar tiempo y espacio, las exposiciones a un manual básico de museografía.

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Los “vasos” como son conocidos de forma genérica, tienen nombre y uso diferente, y a pesar de ser una exposición guiada (entre por aquí, salga por allá) la explicación de cuáles y para qué eran utilizados está detallada a la espalda del ingreso al público en letra gris sobre fondo azul, claramente no claras. Las piezas, dispuestas en fila tras un vidrio que las protege, aparecen de forma parcial. Generalmente este tipo de “vasos” son circulares y narran sucesos de diversa índole, al estar lo que el equipo curatorial podría llamar “de frente” se pierde la parte “de atrás”. Digamos que por espacio no se podían colocar todas como las 5 piezas que están en la mitad del salón y se pueden rodear para admirar en su totalidad, pero ¿era muy difícil un espejo “detrás” en las que en fila están? Si el inconveniente es el reflejo de la luz, con una lectura de ese manual básico universal de museografía se podía solucionar, acaso podría ser por costos, por afear la exposición o porque la curaduría es así y no tiene sentido preguntarse qué pasa en el otro lado de esos “vasos” donde otros dioses se ocultan. El caso es que esta disposición del espacio es común cuando de estos elementos se trata, velando la información de manera sutil.

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Los estilos están todos mezclados, si se trata de una exposición temática (La acrópolis etc.)  Ésta se podía hacer separando los estilos por periodos, el mito acompaña el pensamiento de la cultura griega durante más de quince siglos, no se iba a perder así la idea. Hay piezas del s. VII a.C. junto a otras del s. III d.C. y puede que esto no sea importante, el público luce feliz con la representación ofrecida, pero entre las figuras geométricas de los primeros “vasos”, los perfiles del periodo rojo y la perspectiva naciente del periodo negro, media una visión de mundo que acompaña estos objetos exhibidos en el Museo Nacional, descontextualizados de su uso, arrancados de su mundo original para ser mostrados como fracciones del tiempo que son comprendidos por una especie de “conciencia estética” desde el cual se juzga todo lo que vale como arte.

Separar los periodos era importante, para no juntar por ejemplo una escultura romana del s. III d.C. de Atenea y hacerla parecer como griega, o para entender cómo las figuras se transformaron primero desde la rigidez lateral cercana al arte egipcio, pasando por contornos y escenas definidas en amarillo, rojo y blanco hasta llegar “al mayor descubrimiento de todos: el escorzo. Fue un momento tremendo en la historia del arte aquel en que, tal vez un poco antes de 500 a.C. los artistas se aventuraron a pintar un pie visto de frente. En los millares de obras egipcias y asirias que han llegado hasta nosotros, nunca ocurrió nada semejante” (Gombrich, Historia del arte, p, 81 Phaidon 2010) Porque esto no significaba otra cosa, que el artista tiene en cuenta el ángulo desde el cual ve o imagina el objeto, dando un giro a la representación, decidiendo cómo hacerlo. Mas esta característica se pierde en medio del bullicio y el relato fantástico divino.

Lo más significativo de esta pequeña muestra de la colección campana de los tesoros napoleónicos es que contiene todos los elementos para comprender de cerca la visión de mundo y la pintura griega, el mito es una excusa para ver la exposición de otra manera resaltando este elemento de fondo para dar un soporte a esos objetos que fueron decorativos y hoy lucen tan lejanos como desde donde provienen.

Luis F. Vélez

Bogotá Agosto 2013

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