¿Con quién se casó Caín?

Por: David Martin

El término agujero de guion (plot hole) es utilizado para indicar una inconsistencia en la narrativa, generalmente en una película o serie, que puede, ya sea contradecir eventos, la acción de un personaje o la resolución de una trama. Si el espectador logra encontrar uno de estos fallos en una primera observación, podría arruinarle la experiencia, presumiendo que lo que está viendo, carece de algún sentido. A pesar de que estamos hablando de obras de ficción donde casi todo vale, el género de cada una hace que la lógica sea coherente con lo que se quiera mostrar. Uno de los tantos ejemplos lo podemos ver la película Toy Story (1995, John Lasseter) donde Buzz Lightyear cree que es un astronauta real, pero cuando interactúa con el personaje humano de Andy, entra en un modo inerte como los demás juguetes. Otra muestra es cuando el personaje de Jack en Titanic (1997, James Cameron) muere al final, cuando podía haber compartido la tabla que albergaba a Rose, salvándose del desastre.

Gustave Doré, Caín asesina a Abel (1866)

Estos errores ocurren desde la escritura del libreto, la producción del filme o en la sala edición, y en su mayoría son inconscientes o son detalles que alguien olvidó mencionar, o cuando se hizo, era demasiado tarde para arreglarlo. Existe un tipo de error, de hecho, que tiene que ver con una parte comercial y de distribución, que por razones de visualización y emisión debe ser aceptado, es el hecho del factor lingüístico. Películas como Gladiador (2000, Ridley Scott) y Dune (2021, Denis Villeneuve) cuyas tramas ocurren con doce mil años de diferencia, pero que utilizan el inglés de nuestros días. No se puede obligar a filmar una cinta en latín o pretender pronosticar como puede un idioma ser hablado en un futuro distante, para que una historia sea más verídica.

Los agujeros de guion también son comunes en literatura y suelen ser imperdonables, aunque su corrección es más sencilla. Un escritor o escritora puede solventar el inconveniente luego de que la persona encargada de una lectura previa le indique lo que está mal, desde errores tipográficos hasta situaciones que pueden llegar a arruinar toda una historia. Hasta en ediciones posteriores de una obra, suelen haber cambios no solo de forma, sino de contenido. Aunque no siempre pasa, porque tenemos el caso de la Biblia, conjunto de libros denominados en gran parte de occidente, como sagrados.

El primer libro es el Génesis, que cuenta no sólo el origen de la tierra y de las especies que habitan en ella, sino también del primer hombre y mujer; incluyendo principios morales, el respeto hacía un ser superior, el matrimonio y la familia, el inicio del uso de ropa, el trabajo, la desobediencia y el castigo. Presuntamente fue escrito por Moisés, aunque se cree que fue redactado por cuatro diferentes autores entre el año 950 a.c. y el 500 a.c., tomando la forma que conocemos hoy en día. Para este breve análisis, tendremos en cuenta esta parte narrativa, dejando de un lado tanto los aspectos mitológicos, religiosos e históricos.   

Después de la creación del mundo, Adán y Eva se encuentran habitando el jardín del Edén, y por culpa de la tentación causada por una serpiente (Lucifer) prueban del fruto del árbol prohibido, lo que causa la ira de Dios, expulsándolos para siempre del paraíso. En este exilio, Eva da a luz a Caín y luego a Abel; el primero se convierte en labrador de la tierra y el segundo en pastor de ovejas. Caín no logra el agrado de Dios, y por envidia, mata a su hermano, obteniendo como condena, el destierro. Antes de hacerlo, recibe una marca para que nadie lo mate, y si así fuese, sería siete veces castigado. Aquí nos llega la primera pregunta ¿Quién mataría a Caín si sólo él y sus padres estarían habitando la tierra? Se puede solucionar pensando que se incluye alguna bestia como un león o un tigre, y que, si cometieran algo en contra del primer hijo de Adán, pagarían las consecuencias como le pasó a la serpiente. Ahora entramos en el agujero de guion que ocurre en el capítulo 4, versículos 16 y 17:     

16 Y salió Caín de delante de Jehová y habitó en la tierra de Nod, al oriente de Edén

17 Y conoció Caín a su esposa, la cual concibió y dio a luz a Enoc; y edificó una ciudad, a la que le puso el nombre de su hijo, Enoc.

Con la lectura se entiende que Caín se fue a la tierra de Nod, y es allí donde encontró a su esposa; pero de acuerdo a esta edición de Reina Valera 2009, “conocer” se indica como una unión sexual que da como resultado el nacimiento de un hijo, por lo que se plantea si su esposa apareció después del destierro o antes. Si fue antes, significa que era su hermana. Sin embargo, antes de terminar el capítulo, se indica que Adán y Eva tuvieron un tercer hijo, Set, que fue quien reemplazó a Abel. Deducimos que no tuvieron hijas o al menos, no se les nombra, o para evitar mencionar, así sea sutilmente, el incesto.

Tratemos entonces, corregir esta inconsistencia de diversas formas:

  • Así como Eva no era la hermana de Adán, la esposa de Caín no era su hermana y fue creada por Dios, al igual que la esposa de Set y quizás, otras más.
  • Su esposa pertenecía a una tribu que habitaba la tierra de Nod (aunque esto repercutiera que Adán y Eva no serían los primeros ni los únicos).
  • Al ser expulsados del Edén, la pareja se encontraría con otras personas que habían sido repelidas del paraíso, posiblemente por el mismo motivo.     
  • Luego de ser sacados del huerto divino, este fue protegido por querubines para que nadie regresará. Algunos de ellos, pudieron haberse convertido en mujeres.   
  • Sí era la hermana, pero no había problema porque Eva era la madre de todos los vivientes (según Cap. 3 Vers. 20).

La más lógica sería esta última y podría dar a entender que la unión entre familiares era normal y necesaria, como pasaría en posteriores capítulos: los tres hijos de Noe deben repoblar la tierra después del Diluvio (Gen. Cap. 9), y las hijas de Lot se acuestan con él, después de la destrucción de Sodoma y Gomorra (Gen. Cap. 19, Vers. 31 – 38). Ya en el tercer libro, Levítico, aparece la prohibición de hacerlo:

Ningún hombre se allegue a ninguna parienta cercana para descubrir su desnudez. (Cap. 18, Vers. 6)

Muchas partes de las sagradas escrituras se contradicen entre sí, difiriendo de un concepto y variando de ideas entre los diversos capítulos y libros. La cantidad de autores que pusieron sus palabras en ella, causan estos conflictos y discrepancias que han tomado siglos para ser explicadas, sin contar las traducciones, modificaciones y alteraciones ocurridas en muchos siglos. Ahora la pregunta que tenemos es ¿Tendremos alguna vez una versión definitiva?      

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