La cultura del zapping: Alejandro Escobar Porras

Por: Luis Felipe Vélez F.

Entendiendo la cultura como un conjunto de modos de vida, costumbres y conocimientos, Alejandro Escobar indaga en ella y en la manera en que se han ido construyendo con las diferentes prácticas, nuevos hábitos desde lo particular para generar un impacto en lo universal y colectivo. Así, toma un medio como la televisión que desde el surgimiento de la electricidad a marcado una relación de intimidad con el ser humano habitando su hogar, incluso su cuarto para definir acciones, comportamientos y el curso de las decisiones que se toman. A partir de allí y recurriendo a la pintura, su obra toma lo popular como un punto de partida, para profundizar en las raíces del comportamiento y en las imágenes que se van transformando en iconos, en signos de una contemporaneidad.

La forma en que el acto de repetir una y otra vez, hasta el hartazgo, la misma novela de hace dos décadas, consumiendo los mismos comerciales, las mismas películas, noticias y demás; se ve representada aquí, habla también del consumo y la dinámica discursiva frente al impulso, mismo que en muchas ocasiones lleva a prender el televisor para encontrarse con lo ya visto en un canal y empezar así el acto esperanzador de buscar, de avanzar bien sea hacia arriba o abajo en la lista que puede ser de diez o cien, hacer zapping, para encontrarse con que no hay nada nuevo bajo el sol de una programación que está determinada por políticas e intereses, ofreciendo a espectadores pasivos lo que no saben que quieren hasta que lo ven, reduciendo los comportamientos, abocados a lo que Guy Debord llama “el momento histórico en el cual la mercancía completa su colonización de la vida social”.

Partiendo de ello, Escobar recurre al acrílico como un símbolo de la transformación y al lienzo como soporte clásico para reivindicar la imagen y el material, fundando con ello también sus propias tesis con relación al ejercicio pictórico para trasfigurar el espacio, el sentido de las piezas y su montaje en sí, gracias a ello puede, como lo afirma, “explorar los límites de la representación y el formato que soporta la fenomenología de mi pintura”. Esta muestra es la invitación a reflexionar sobre los imaginarios, la manera en que estos se han construido y la forma en que determinan el paso y la formación de la cultura, la identidad y los modos en que históricamente nos comprendemos, generando a su vez una conciencia colectiva que va olvidando en la repetición y sigue consumiendo, lo mismo de antes.

Cali 2024

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