Por David Martin
Recordando una breve mención que se hizo en el texto ¿Con quién se casó Caín?, una de las inconsistencias presentes en el cine, es el uso de un idioma que no corresponde a la época o región en que se ubica. Tengamos en cuenta que esto no afecta el desarrollo de una película, su veracidad o lógica, ya que lo determinan otros aspectos. Estas inconsistencias lingüísticas se pueden dividir en una variante histórica, que comprende a las películas que hablan un idioma ajeno al periodo de tiempo; una demográfica, que es un idioma diferente al que se emplea en un lugar; y una ficticia, donde la evolución natural o la expansión de una lengua no está presente. Esta última incluye una pregunta y es el por qué seres extraterrestres o fantásticos se comunican en un idioma terrestre, en vez de hacerlo en uno propio. En realidad, es una respuesta que no nos importa demasiado.
En la trilogía del Señor de los Anillos (Peter Jackson, 2001, 2002 y 2003) se hablan numerosos idiomas, pero predomina el inglés y no se cuestiona cómo fue aprendido por los habitantes de la tierra media, o porque los elfos se pueden considerar bilingües. No modifica la historia o la altera, pero hay casos en que los directores se pueden obsesionar con esto.
El catálogo de películas relacionadas con la Biblia es tan amplio que existen desde producciones épicas, realizadas por los grandes estudios, hasta series B con los más apretados presupuestos. Fue en 2004, cuando apareció La Pasión de Cristo, dirigida por Mel Gibson, quien la quiso hacer lo más realista posible. A parte de la crudeza que se veía en pantalla y la impresión que causó en los espectadores y medios, la cinta constaba de diálogos en arameo y latín, los dos idiomas predominantes en la región durante los sucesos descritos en el Nuevo Testamento.
Por otro lado, la ciencia ficción se puede dar ciertas libertades, aunque con mesura. Durante la post-producción de La Guerra de las Galaxias (George Lucas, 1977), el actor que interpretaba a Dark Vader, David Prowse, fue doblado en postproducción por James Earl Jones, no sólo porque la voz de Jones era más profunda, sino porque Prowse tenía un marcado acento del sur de Inglaterra. Sería inquietante comparar al Imperio Galáctico de Star Wars, con el Imperio Británico que alcanzó a dominar la cuarta parte del mundo durante el siglo XIX.
Si hacemos un paralelo con la historia se puede interpretar que, al menos, seres de otros planetas se ven obligados a dominar una lengua terrestre para mantener relaciones con la humanidad, lo que sería plausible si fueran civilizaciones inferiores o colonizadas. Pero si se tratara de una cultura avanzada, desconocida o si fuera un primer contacto, las condiciones serían diferentes. Tenemos un par de ejemplos como lo son Encuentros Cercanos del Tercer Tipo (Steven Spielberg, 1977), donde la comunicación se establece por medio de la música, o en La Llegada (Denis Villeneuve, 2016), que se utilizan unos enigmáticos logogramas. En general, las producciones no dicen porque culturas ajenas a la terrícola o humana, emplean nuestras palabras, pero una da una explicación que encajaría como una respuesta posible.
En El Planeta de los Simios, tres astronautas viajan a través del tiempo y el espacio, para llegar a un planeta dominado por primates que hablan con un inglés fluido. Estrenada en 1968, dirigida por Franklin J. Schaffner y basada en la novela homónima de Pierre Boulle, la obra muestra un lugar distópico cuya evolución pareció ir de forma diferente, con los seres humanos esclavizados, primitivos y sin la habilidad del habla. De los viajeros, sólo sobrevive uno, Taylor (Charlton Heston) que al final del filme, horrorizado, se da cuenta que nunca abandonó la tierra y que las guerras causaron el final de la humanidad.

Gracias a este éxito, con los años posteriores llegaron más películas, completando cinco hasta 1973, así como una serie de televisión y una animada, una reinterpretación en el 2001 de la mano de Tim Burton y un remake de 2011, que ha dejado dos secuelas y una tercera que, en la actualidad, se encuentra en preproducción. La solución a la inconsistencia lingüística de porque los simios hablan inglés, se presentó en la tercera parte, Escape del Planeta de los Simios (Don Taylor, 1971). Los chimpancés Cornelio, Zira y Milo, logran huir de su planeta en una nave, regresan en el tiempo y arriban a la tierra de los años setenta, son recibidos y capturados por las fuerzas militares, llevados a un confinamiento hasta que se descubre que pueden hablar, lo que causa revuelo en la comunidad científica, la sociedad y el ámbito político. El presidente de los Estados Unidos nombra una comisión para investigarlos y averiguar su origen. Durante la auditoria, se presenta el siguiente diálogo:
Director de Comité: ¿Hablan otro idioma además del inglés?
Cornelio: ¿Qué es el inglés? Hablo el idioma que me enseñaron mi padre y mi madre… ellos lo aprendieron de sus padres y madres. Ha sido el idioma de nuestros ancestros por casi dos mil años. De sus orígenes ¿quién sabe? Los gorilas y orangutanes de nuestra comunidad… creen que Dios creó al simio a su propia imagen y, por lo tanto, nuestro idioma1.
Adicional a los alcances filosóficos que esta declaración pueda tener, explica el origen del idioma que hablan los simios. Sin embargo, la pentalogía original no responde el por qué los humanos perdieron no sólo el idioma, sino la facultad del habla y su inteligencia2. Esto lo resuelve el remake, culpando a un virus surgido de la misma sustancia química que le dio el razonamiento a los primates.
Lo ideal para dar soluciones a este tipo de inconsistencias, que muchos consideran detalles, es durante la escritura y posterior revisión. Al menos en este caso, se hizo a partir de una secuela. Aunque lo ideal es que sean conclusivos dentro del mismo filme, sin dejar cabos sueltos y mejor aún, sin permitir al menos este agujero de guion, que quizás, ya sea por medio de diálogos o con ideas visuales, pueda ser arreglado.
Si se piensa bien, al terminar de ver una película, de poco sirve preguntarnos porque los alienígenas o seres fantásticos hablaban nuestro idioma, es un aspecto secundario, que cabe dentro de la ficción, donde casi todo es posible.
2023
- Traducción propia.
- En la serie televisiva, situada unos mil años antes de los sucesos de la primera película, los humanos viven en casas y hablan.