Por: Krystell Calle
En “Todo pasa” (2019–2020) de Olga Huyke, la repetición obsesiva de una frase simple se convierte en una reflexión visual profunda. La obra presenta una serie de fotocopias donde el enunciado “TODO PASA” aparece nítido en la primera impresión, pero va perdiendo fuerza con cada reproducción. Esta degradación progresiva no es solo una consecuencia técnica, es una metáfora de la erosión de la memoria, de la inevitabilidad del tiempo y de cómo el registro, al circular y repetirse, se va deteriorando. Huyke traduce el desgaste en un lenguaje. Tal como describe la Red Cultural del Banco de la República, su trabajo “indaga la cuestión del tiempo” desde su materialidad y su representación, explorando “la naturaleza efímera de la memoria y la imagen”.
Esta frase, repetida hasta el agotamiento, oscila entre el consuelo y la advertencia. Por un lado, recuerda que el dolor y las crisis son pasajeros, por otro, sugiere que lo valioso también se pierde. La estética de lo mecánico, propia de la fotocopia, habla de un tiempo mediático saturado, donde las imágenes pierden sentido por exceso de circulación. Huyke no solo nos muestra la fragilidad del mensaje, sino que lo inscribe en la lógica de la reproducción técnica, recordando que lo que se repite hasta el infinito corre el riesgo de desvanecerse en indiferencia sistematizada.
En contraste, “Siémbrame” (2019–2020) de Ana Lucía Tumal habita un lugar diametralmente opuesto; la permanencia, la raíz y la memoria encarnada en la materia. La instalación, compuesta por baldosas de barro quemado; cada baldosa cuadrada tiene una forma floral en serigrafía de la cual sostiene en su centro una figura antropomórfica, se presenta como un mosaico-territorio. Según el Banco de la República, esta obra “invita a un encuentro con la naturaleza y con la memoria”, activando un diálogo entre el cuerpo, la tierra y la historia. El barro, con su olor, textura y color, es un archivo vivo; remite a lo ancestral, a lo que se cuece y permanece.
El acto de sembrar no es aquí una metáfora romántica, sino un gesto político. Tumal no imprime una frase que se desgasta, ella modela la tierra que resiste. Las piezas, repetidas en patrón, sugieren la labor comunitaria, la constancia y la tradición oral que, en lugar de perderse con la repetición, se fortalece. Si Huyke apunta a la fragilidad del mensaje, Tumal defiende la posibilidad de que la memoria sea fértil y resistente.
Desde una mirada decolonial, la tensión entre ambas piezas adquiere mayor significado. Lo efímero en Huyke puede leerse como una advertencia sobre el olvido impuesto por sistemas coloniales y capitalistas que desvalorizan las memorias negras, indígenas o campesinas. La materialidad en Tumal, en cambio, reivindica el poder de las comunidades para reconstruir identidad desde la materia y el territorio y amba se inscriben en una resistencia contra el olvido estructural.
La disposición física de ambas piezas también habla. En Huyke, el montaje lineal sobre la pared crea una narrativa temporal clara: de lo nítido a lo difuso, del presente fuerte al pasado desvanecido. En Tumal, la cuadrícula sugiere repetición y estructura, pero en lugar de pérdida, aquí la reiteración refuerza el patrón y lo hace más sólido, como si cada pieza reforzara a la siguiente. En términos formales, ambas usan la repetición, pero con intenciones y resultados opuestos.
Las obras mencionadas funcionan como polos complementarios de una misma pregunta: ¿cómo se enfrenta el tiempo desde el arte? La primera obra nos recuerda que la memoria puede diluirse en un flujo incesante de copias e imágenes; la segunda nos invita a sembrar memoria en la tierra para que resista el paso de los años. Ambas dialogan desde distintos registros, lo conceptual y lo matérico, pero comparten un compromiso con la crítica y la reflexión sobre lo que significa recordar en el presente. En un contexto colombiano marcado por la violencia, el desplazamiento y el olvido institucional, estas dos obras son más que ejercicios estéticos; son gestos políticos, es entonces que todo pasa, sí, pero también todo queda si se siembra en tierra fértil. La fotocopia se borra, pero la arcilla se agrieta y respira; la tinta se diluye, pero la raíz rompe el cemento.
Cali 2025
Referencias
Cusicanqui, S. R. (2015). Sociología de la imagen: miradas ch’ixi desde la historia andina. Tinta Limón (PDF)
Fernández Nadal, E. M. (2019). “Pasado como futuro” y “multitemporalidad” en Silvia Rivera Cusicanqui. Actas del I Congreso Internacional de Ciencias Humanas. (PDF)
Womack, Y. (2013). Afrofuturism: The world of black sci-fi and fantasy culture. Chicago Review Press.
Red Cultural del Banco de la República. (s.f.). Todo pasa: Fotocopias (Obra de Olga Huyke). Recuperado de https://www.banrepcultural.org/exposiciones/imagen-regional-9/region-caribe-e-insular/olga-huyke
Red Cultural del Banco de la República. (s.f.). Siémbrame: Instalación de Ana Lucía Tumal. Recuperado de https://www.banrepcultural.org/exposiciones/imagen-regional-9/region-pacifico-y-amazonia/ana-lucia-tumal


