Por: David Martín
Spotify ha permitido que cualquier usuario pueda acceder a un compendio de música casi ilimitada, recibiendo sugerencias de acuerdo a las preferencias que se tengan y así tener la posibilidad de acceder a nuevo contenido, expandiendo gustos musicales. El conocimiento de nuevas o viejas propuestas se ha ampliado hasta el punto de explorar ritmos desconocidos, artistas olvidados y desaparecidos. La evolución del mercado musical se ha expandido en poco más de un siglo, un tiempo muy corto considerando que este arte nos acompaña desde el mismo inicio de la humanidad.

Fuente: Rateyourmusic.com
El auge de los gramófonos a finales del siglo XIX y la posibilidad de tener música en casa, constituyó una forma de entretenimiento capaz de modificar hábitos, y por lo tanto, la venta de vinilos comenzó a forjar una industria, que se vería consolidada con las emisiones radiales, programas musicales y de variedades que sirvieron para publicitar los nuevos artistas surgidos con propuestas que venían desde salas de concierto hasta de garitos donde surgiría el jazz y otros sonidos de inicios del siglo XX.
Las discotiendas irían a la par con esta revolución, vendiendo aquellas melodías que las personas habían escuchado en radios, cine, conciertos, salones de baile u otro tipo de comercios donde no faltaba la música. El vinilo se encargó de capturar las harmonías que hasta hacía poco sólo se encontraban plasmadas en partituras, pero fue el diseño gráfico, el que dio el impulso para atrapar nuevos consumidores. En 1940, el diseñador Alex Steinweiss, se le ocurrió ponerle una carátula al disco Smash Song Hits de Richard Rodgers y Lorenz Hart, una compilación de éxitos de los musicales de Broadway. Mientras Steinsweiss se volvería director de Columbia Records, las portadas de los discos se convirtieron tan importantes como los vinilos que los contenía, dando identidad y hasta personalidad.

Fuente: festivalpeak.com
A mediados de los 50’s y con la explosión del rock and roll, los nuevos ritmos copiaron la tendencia de mostrar a los músicos en las portadas. Los escuchas sabían de quienes se trataban o que tipo de género podían interpretar. La evolución de las portadas y las nuevas tendencias musicales establecieron otras formas, como fotografías de lugares, obras de arte o imágenes abstractas que acompañaran al sonido. Luego llegaron las caricaturas y los collages; y los más atrevidos, con campañas publicitarias donde las portadas comenzaron a ser controversiales, como la cremallera del álbum Sticky Fingers de The Rolling Stones, que se abría para revelar el vinilo. Quizás este hito, contribuyó a la creación de portadas alternativas, que evitaban la censura y la comercialización en otros ámbitos más populares y restringidos.

Fuente: thevinylfactory.com
Y es que las portadas alternativas ahora son objetos de colección, así su contenido sea el mismo del álbum original. Unas, porque la compañía discográfica buscó una opción diferente para su comercialización y otras, porque el prensado en otros países hizo una variación, como modificar el color o traducir el nombre. En Colombia, era típico que la contraportada estuviera en blanco y negro, mientras en ediciones venezolanas, colocaban otra imagen, cambiando el concepto por completo.
Para la música tropical surgió una variante de acuerdo con reflejo que se quería mostrar de música alegre, ligada a al mar y a la playa, que fue la utilización de modelos femeninas usualmente en vestido de baño. Se dejó de lado al artista, para enfocarse en una imagen más llamativa y que sirviera de enganche. Este tipo de portadas también fue utilizado en los populares popurrís de canciones de fin de año, donde no predominaba un artista en particular.

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Estos diseños se acoplaron al disco compacto, varias veces con el arte alterado por las dimensiones originales, ahorro de espacio o modificaciones en ediciones posteriores. El regreso al vinilo determinó la vuelta de ediciones especiales donde las carátulas volvieron a tomar protagonismo, llegando a ser objetos decorativos como funcionales, con una mejor calidad tanto de material como de impresión.
Ahora con el mundo digital y el gobierno del streaming en plataformas, las portadas no han dejado de aparecer, aunque se han visto limitadas a una edición física, donde nos hemos visto impedidos de tocarlas y admirarlas con detenimiento, pero siguen siendo identificadores entre diversas agrupaciones y géneros musicales.
Bogotá 2025
Bibliografía
https://www.abebooks.com/first-edition/Smash-Song-Hits-Shellac-records-RPM-Album/32146389977/bd