Por Estefania Tovar Parra
El tema del cuerpo femenino ha sido constante en la historia del arte, empleado tanto para manifestar ideales de belleza como para representar las estructuras sociales y políticas de cada época. En el marco del arte colombiano contemporáneo, las representaciones corporales han progresado, de ser un mero objeto de contemplación a transformarse en un potente instrumento de denuncia. Mediante la creación de artistas como Doris Salcedo y Ruby Rumié, el cuerpo de la mujer se muestra como un lugar de resistencia, recuerdo y reflexión de las dinámicas de violencia y desigualdad en Colombia. Este artículo examina cómo las artistas, mediante sus trabajos, ponen en duda las narrativas convencionales y brindan nuevas visiones acerca del rol de la mujer en la sociedad colombiana.
El cuerpo como territorio simbólico
Históricamente, el cuerpo de la mujer ha representado un espacio donde se han establecido ideales de belleza, deseo y dominio. Esto transforma al cuerpo en un territorio en conflicto que manifiesta las tensiones entre la tradición y las transformaciones sociales que ocurren en Colombia, una nación donde la desigualdad es notable en la cultura visual y las representaciones artísticas del cuerpo femenino, han tendido a idealizarlo desde un punto de vista masculino, convirtiéndolo a menudo en un objeto de contemplación o simplemente de consumo visual. Desde el muralismo hasta las exhibiciones en galerías de arte de las ciudades, las mujeres se han considerado emblemas de pureza, sensualidad o sacrificio, pero pocas veces como protagonistas de su propia historia. No obstante, en el arte contemporáneo de Colombia, las representaciones comienzan a ser un reflejo de dinámicas sociales, culturales y políticas, mientras surgen voces críticas que cuestionan las narrativas convencionales y fomentan nuevas visiones.
En este contexto, las representaciones artísticas del cuerpo femenino, se empiezan a dividir en dos, por un lado, reflejando dinámicas de desigualdad y por el otro actuado como espacios de diálogo sobre las tensiones sociales y políticas del país. A medida que el arte se ha transformado, el cuerpo femenino ha progresado, de ser un objeto de idealización y consumo visual, a convertirse en un medio para narrar experiencias de violencia, resistencia y memoria. Este cambio ha estado encabezado por artistas como Doris Salcedo, quienes emplean el arte para otorgar voz a las víctimas y enfrentar al público con las realidades más brutales del conflicto en Colombia. Por lo tanto, el arte actual se ha transformado en una práctica política que no solo evidencia el dolor, sino que también sugiere rutas hacia la justicia y la reparación simbólica.
Memoria y justicia a través del arte
Según Doris Salcedo, el arte debe actuar como un medio para visibilizar las experiencias de las víctimas. Ella describe su obra como un intento de dar voz a quienes han sido silenciados por la violencia: “Colombia es el país de la muerte no enterrada, de la tumba
no marcada” (Arte y Educación, s.f.). En este sentido, el arte puede ser una herramienta para transformar el dolor privado en una memoria colectiva que impulse la reflexión social.
Durante las últimas décadas se ha visto el cuerpo como resistencia. Según Sierra León (2021), estas obras permiten preservar la memoria histórica y criticar los eventos violentos que han marcado al país. En este sentido, el arte funciona como un acto de reparación, restaurando la dignidad y visibilidad de las víctimas (Universidad de los Andes), este enfoque ha llevado a las artistas contemporáneas a utilizar el cuerpo femenino como un lugar para explorar narrativas de esa resistencia. Las obras ya no solo simbolizan el dolor, sino que también sugieren rutas hacia el reconocimiento y la equidad, cuestionando las jerarquías de género y poder que han ocultado y subestimado a las mujeres a lo largo de la historia.
«Atrabiliarios» (1992-2004) – Doris Salcedo

«Atrabiliarios» es un centro que trata el asunto de las desapariciones forzadas en Colombia. La obra se compone de una serie de nichos ocultos en las paredes, cada uno con un par de calzado usado que se atribuyen a mujeres desaparecidas. Estos calzado se encuentran parcialmente ocultos detrás de membranas translúcidas fabricadas con tejido de animales, unidas al muro mediante hilo quirurgico. La membrana genera un obstáculo que oscurece la totalidad de la visión de los zapatos, representando la falta y el olvido. La selección de materiales es relevante: los zapatos simbolizan a las víctimas, en tanto que la membrana y las suturas evocan la vulnerabilidad y las heridas abiertas de la comunidad.

La ubicación de los nichos y la semiopacidad de las membranas, incitan al observador a meditar sobre la incertidumbre y el sufrimiento de los parientes que buscan a sus seres queridos que han desaparecido. El trabajo no solo rinde homenaje a las víctimas, sino que también cuestiona la violencia y la impunidad que existen en la sociedad Colombiana.
«Tejiendo Calle» (2016) – Ruby Rumié

«Tejiendo Calle» es un proyecto que busca rescatar del olvido y la invisibilidad, a las mujeres vendedoras ambulantes de Cartagena. El título proviene de una expresión utilizada por las abuelas para describir a quienes caminaban constantemente por las calles de la ciudad. El proyecto incluye retratos fotográficos de 50 mujeres, presentándolas con respeto, alejadas de los estereotipos que suelen acompañarlas. Además de las fotografías, Rumié organizó una ceremonia simbólica en la que lavó los pies de las participantes en las mismas palanganas que ellas utilizan en su labor diaria, como un acto de reconocimiento y reparación. «Tejiendo Calle» trasciende la representación estética, convirtiéndose en un homenaje a las trabajadoras que sostienen la economía informal de la ciudad. La obra visibiliza la intersección entre género, clase y raza, desafiando las narrativas tradicionales de exclusión y otorgando a estas mujeres un lugar de dignidad en el imaginario colectivo.
Conclusión
El arte contemporáneo colombiano ha transformado la representación del cuerpo femenino, de ser un objeto de contemplación e idealización, en un canal de denuncia ante los desafíos sociales y políticos. No obstante, este proceso de resignificación continúa siendo un conflicto constante, donde las artistas retan las estructuras convencionales que han restringido y objetualizado al cuerpo de la mujer. Mediante obras como Atrabiliarios y Tejiendo Calle, el arte se ha transformado en un potente instrumento para poner de manifiesto la violencia de género, la desaparición obligada y la marginación de las mujeres en la sociedad. El arte colombiano continúa siendo un lugar de resistencia y cambio, en el que las artistas intentan redefinir las representaciones visuales del cuerpo femenino, otorgándole identidad y voz propia. Con estas obras, se inicia un camino hacia una interpretación más equitativa e inclusiva del cuerpo de la mujer, poniendo en duda las narrativas históricas y culturales hegemónicas; promoviendo un cambio social.
Cali 2025
Referencias
- Arte y Educación. (s.f.). Atrabiliarios. Recuperado de
https://arteyeducacion.org/obras/atrabiliarios-2/ - Locus Arquitectura. (2020). Atrabiliarios de Doris Salcedo. Recuperado de
https://www.locusarquitectura.com/post/atrabiliarios - Revista Escáner Cultural. (2019). Reseña de Atrabiliarios. Recuperado de
https://revista.escaner.cl/ - https://www.guggenheim.org/audio/track/doris-salcedo-atrabiliarios-1992-2004
- Un trazo por la obra de Doris Salcedo (2019) https://www.pares.com.co/post/un-
trazo-por-la-obra-de-doris-salcedo - NH Galeria (2016) Ruby Rumié Tejiendo calle https://www.nhgaleria.com/ruby-
rumie-tejiendo-calle - García, C. A. (2024). La mujer y el arte en Colombia : su irrupción en los espacios
de formación. Recuperado de: http://hdl.handle.net/10554/67688. - Luz Adriana Hoyos (2015) Rosas y espinas. Representaciones de las mujeres en el arte colombiano file:///C:/Users/tefat/Downloads/Dialnet-
- RosasYEspinasRepresentacionesDeLasMujeresEnElArteC-5298913%20(2).pdf
