EL PASO AL MÁS ALLÁ DESDE LO AFRO CENTRADO
Por Juan David Solis Delgado
En este artículo se busca establecer una relación entre los rituales funerarios afrocolombianos y el peculiar ritual funerario de Nueva Orleans, analizando y comparando dichos rituales extranjeros con la obra de Eblin Grueso «Viaje en el Tiempo» y buscando los puntos de correlación hacia algo más grande; diversas personas han tratado este tema o han hecho un ejercicio para preservar la memoria y las tradiciones afrocolombianas, como Ana Tulia Olaya Cortez, cantaora, Inés Granja Herrera, cantautora, Graciela Salgado, cantaora maestra en lumbalú (un ritual funerario de la cultura palenquera en Colombia, en la que intervienen danzas, cantos, música y actuaciones, al parecer es una tradición africana, principalmente de Angola, que fue llevada a Colombia por la población esclavizada) y Rafael Cassiani Cassiani, músico; mientras que en Nueva Orleans existen asociaciones como la Benevolent Society o el club Second Line que se dedicaron a dar apoyo a las familias en sus momentos de pérdida.
Antes de continuar, es importante tener claro el concepto del Muntu acuñado por el poeta Manuel Zapata Olivella, en su libro “CHANGÓ, EL GRAN PUTAS”, que se refiere a la memoria ancestral que reside en los cuerpos y las prácticas culturales de las personas. La esencia de la identidad de los pueblos afrodescendientes está relacionada con este principio, ya que el Muntu conecta a los individuos con sus raíces y con los ancestros, otorgándoles un sentido de continuidad y pertenencia.

VIAJE EN EL TIEMPO (Ilustración 1)
La obra consta de dos piezas:
La primera es un sarcófago o socavón, elaborado por el propio artista, en un espacio similar a una mina. Este elemento podría considerarse un ready-made, pues ya existe y se usaba en los rituales funerarios de Santamaria, Timbiquí, lugar de donde es oriundo Eblin Grueso. El sarcófago es el dispositivo principal, el cual fue usado en la segunda pieza, un performance (ahora video performance) que se proyecta en tres canales en el que se ve una especie de simulación de un ritual funerario tradicional de Santamaria y muchas otras culturas negras en Colombia. El ritual consiste en una procesión en donde hay cantos guiados por la cantora, en los que regularmente se ven reunidos todos los allegados al difunto; en este performance, Eblin estuvo dentro del sarcófago/socavón “jugando al muerto” como él lo dice. Al llegar al lugar de destino, su hermano abre el sarcófago con un pico y sale, vivo, recita un poema con su tía (la guardiana de historias) y luego todos bailan juntos con música en vivo (marimba e instrumentos típicos de Santamaria y otras comunidades negras).
Esta obra presenta cuatro elementos fundamentales para posibilitar su construcción: 1. La extracción de la roca que se va a usar en la elaboración del sarcófago. 2. Que los seres allegados a Eblin carguen su cuerpo en hombros. 3. El recorrido desde la terminal hasta el punto final a manera de procesión y donde además se recrea el ritual funerario de Santamaria, Timbiquí y 4. El cierre poético donde Eblin “regresa del más allá” y saca de un evento trágico, algo positivo.
En los dos últimos puntos es donde más creo que tiene conexión el ritual de Santamaria con el de New Orleans.
- Es innegable la obvia similitud de la música en ambos rituales y la voz de una cantante principal casi siempre femenina
La música y la necesidad de acompañar todo con la misma, parece ir decodificado en el ADN de las personas negras; obedece a tradiciones más antiguas que si bien aquí en Colombia y allá en New Orleans, no son iguales de lo que una vez fueron en África, responde a ideas similares: expresar y sentir a través del cuerpo. La música tiene esa capacidad de unificar y transmitir a varios cuerpos el sentir de uno solo, en éste casi podríamos ver el Muntu en acción, esa fuerza que conecta pasado y futuro, que crea un vinculo entre vivos y muertos, un vínculo que supera el lenguaje, una relación netamente emocional que desgarra pero llena de fuerza a la vez.
- Una procesión involucra a muchas personas que además son las voces secundarias
La procesión es algo común a casi todas las culturas. En la obra de Eblin, así como en los cantos góspel (mesclado con jazz) que se pueden ver en New Orleans, se logra notar una importante presencia de la voz femenina, esa voz angelical (entiendo lo angelical como algo cálido y acuna) pero que también es fuerte y retumba en tu pecho y te remueve las emociones, esa voz maternal y sanadora que guía y consuela, además de promover la unidad en la procesión. No es un simple formalismo, ocurre porque la vida de la persona importa y requiere respeto, nos une como un solo cuerpo y nos hace sentir como uno solo y por un momento, si se está envuelto en la emoción, la barrera de tiempo, lenguaje amistad o enemistad, se rompe y la pérdida te duele y la respetas ¿El Muntu? Una vez más.
- La idea de no hacer de la despedida de un ser querido algo únicamente triste, cuando se despide cantando, entre bailes y llantos, pues se va de nuestro lado, pero regresa al todo universal
A lo largo del mundo hay muchas formas de ver la muerte, en la mayoría de tradiciones se trata de trascender a la tragedia y buscar algo de paz para los que quedamos; en las culturas negras suele ser un giro más, se remite o trata de hacerlo hacia la alegría, no con el propósito de ignorar la muerte o restarle importancia sino de recordar la alegría y lo que aportó como persona el fallecido, aunque la tristeza inunda el ambiente, no logra menguar el espíritu resiliente de la cultura afro, y se trata de sacar algo positivo. Eblin lleva esto a otro nivel al tratar de dar un cierre a una vieja herida con la que se había seguido a pesar del dolor, de manera poética Eblin busca ese cierre con la idea de un viaje que trasciende el tiempo y el concepto de la vida y la muerte, para reflexionar lo que sintieron sus ancestros y construir un mensaje de paz y sanación a partir de eso, muy afín con los homenajes de jazz que hacen las comunidades negras de New Orleans.

¿TODAS LAS VIDAS IMPORTAN? (Ilustración 2)
En esta obra podemos ver una gran tela negra con la frase “las vidas de las personas negras e indígenas importan”. Esta frase también se plantea en forma de pregunta debido que la obra (el objeto matérico) fue realizada durante el paro de 2020, en donde fueron apagadas cientos de vidas de jovenes de barrios bajos y resistencias indígenas que se sumaron al paro, las vidas obviamente, fueron principalmente de personas negras e indígenas.
Esta obra fue parte de un acto performático, se colgó en distintos puntos de la ciudad, inicialmente por el propio Eblin, pero luego, fue rotada a varias personas que lo solicitaron por redes sociales.
En esta pieza y el acto performático de movilizarla a distintas personas y lugares, podemos ver lo que fue parte de proceso que considero que parió la obra “viaje en el tiempo” pues vemos un mensaje contundente y encunado firmemente, “LAS VIDAS DE LAS PERSONAS NEGRAS E INDÍGENAS IMPORTAN” esto es significativo pues hace mella al pensar que en la historia de Santamaria, hubo un tiempo en el que al mundo no le importaron las vidas de las personas negras. En esta pieza Eblin grita y permite que otros griten que las vidas de todos importan. Dos años después, con un proceso de investigación más profundo, realiza el performance de “VIAJE EN EL TIEMPO” y re afirma que todas las vidas importan, rescatando y dando peso e importancia a las vidas de las personas negras que no importaron en su momento.
La tradición del funeral con jazz y canto de New Orleans, también tiene como propósito dar valía a sus fallecidos, a pesar de las persecuciones policiacas y quejas de las comunidades blancas ellos lo seguían haciendo, porque sus muertos también importan, y no van dejar que una persona que les importó se vaya de este mundo sin hacer algo de ruido ni tener una despedida digna.
Cali 2025